Olvida las golondrinas,
más aun si son oscuras
Olvida qué es poesía,
no se te ocurra preguntar
Apela a ese grano de arroz en la comisura de sus labios
Tampoco ahora, debes decirle que está allí
Deja que te cautive su modo de cerrar el paraguas
encharcando el suelo recién encerado
No preguntes
Escucha como si fuera la primera vez que te dice
que le encanta el chocolate
Y siéntate a su lado a mirar en la tele
eso que nunca elegirías mirar
Escríbele en las palmas con tinta invisible
el mapa del tesoro
Y ríete aunque no recuerdes cómo
Ríete hasta que te duela la tripa
Juntos y sin saber por qué
Observa la uña carcomida en su pulgar,
ese modo tan suyo de comer palomitas sin cerrar la boca,
su forma exagerada de estornudar
Y olvídalo
Como a las golondrinas
Más aún si son oscuras
Porque no volverán
Porque este momento compartido
no volverá
Pero cuando ya no la tengas
y quieras escribirle un poema de amor
serás tú quien regreses a él
