Huésped inesperado llega un viernes a la noche cuando ella había decidido cenar una manzana e irse a la cama temprano con ese libro que no puede parar de leer.
Entra aunque nadie le invite a pasar, y ella reemplaza su manzana por una tortilla de jamón; y sus planes de leer, por una película que no le interesa.
Él se estira sobre el sofá y habla en las publicidades acerca de un compañero de trabajo y de sus desventuras amorosas.
Ella imagina la manzana jugosa para evitar decirle que su amigo le importa poco y lo que es peor, no mucho menos que él.
Descansa mientras se ríe con un diálogo tonto y ella ensaya una almohada en el brazo del sofá.
Final. Él le dice que lo pasó genial y le promete irse bien temprano si lo deja quedarse a dormir.
Ella repasa el alfabeto intentando encontrar una negativa y termina acompañándolo hasta el cuarto.
Huésped inesperado se va sábado a las tres de la tarde y ella suspira mientras corre al frigorífico y se da cuenta de que olvidó comprar manzanas.
