Al abrir el contenedor se dio cuenta de que estaba empezando a olvidar el nombre de las cosas. No supo cómo llamar lo que encontró dentro. El transporte que estaban descargando traía mercancías, motores, maquinarias. Pero el amasijo de cuerpos ovillados y vencidos que halló, no se correspondía con ningún término de su vocabulario.
Presión migratoria, crisis de refugiados, emergencia humanitaria. Eufemismos, que como todos, había escuchado y aceptado como parte de una realidad ajena, lejana.
El olor nauseabundo alcanzó su estómago obligándolo a vomitar. Juntó fuerzas para volver a mirar en el interior. Las palabras no le salían. No sabía cómo llamar aquello.
– ¡Gente! – gritó al fin alertando a sus compañeros. – ¡Ayudadme! ¡Aquí hay gente!

Original y actual esta participación en Relatos en Cadena.
Gracias por compartirla.
Un saludo
Gracias, Ángel. Sí, lamentablemente muy de actualidad.