El viernes 7 de septiembre he tenido el gusto y el honor de recibir el XI Premio Nacional de Poesía Infantil Charo González que ha sido otorgado a mi poema Preguntona (puedes hacer click aquí para leerlo).

Ha sido una velada colmada de emociones en la que he tenido el gusto de conocer personalmente a los representantes de la Fundación Conrado Blanco de La Bañeza. Se trata de una Fundación que mantiene viva la memoria de Charo González (esposa de su fundador)  a través del fomento y el apoyo a la literatura infantil.

Gracias a ese impulso, se han desarrollado varios proyectos como el proyecto Charín (una revista anual de literatura LIJ de un contenido y una manufactura cuidados al máximo detalle), el Premio Nacional de Poesía Infantil Charo González, y la antología anual que nace a partir de este premio.

Un verdadero orgullo poder formar parte de estos proyectos al haber sido premiada en la XI edición del premio.

En el acto desarrollado en La Bañeza el pasado viernes, en el marco de la Semana del Peregrino, me he sentido arropada por los representantes de la Fundación Conrado Blanco, del proyecto Charín, de la Asociación Monte Urba y por todos los vecinos de La Bañeza que se dieron cita para compartir una velada muy especial.

No ha faltado la música, la poesía recitada a través de jóvenes voces, el espacio para el recuerdo de Conrado Blanco y su esposa Charo, y hasta un feliz cumpleaños cantado a coro.

Gracias a Luisa, Camino, Alejandro, Nicolás, Eugenio, Mario, Oliva, Maite (qué bien nos lo hemos pasado con tu charla), Felipe (tengo que conocer ese castillo), al simpático alcalde José Miguel y a muchos otros nombres con los que no me he quedado (¡ese excelente maestro de ceremonias, por ejemplo!) pero que me han regalado una sonrisa, un comentario siempre generoso, un abrazo cálido, una mirada que hizo que me sintiera en casa, más reconocida de lo que merecía, pero feliz. Nunca vienen mal los masajes en el alma, y este viernes he recibido una sesión de spa completa. ¡Gracias a todos y cada uno de los que lo habéis hecho posible!

Nunca olvidaré La Bañeza, y claro que he escuchado cada una de vuestras generosas invitaciones, por lo que esta visita no ha sido la última, sé que volveré.