En el barrio lo llaman el hombre orquesta. Porque así como te destapa una cañería, te monta un enchufe o un mueble de Ikea.
Desde que papá no está, por las noches, el hombre orquesta se instala en el cuarto de mamá. Será que mientras dormimos le toca los platillos o el triángulo. No creo que domine instrumentos más difíciles. Porque hay que ver su cara de tonto cuando me lo cruzo temprano en el pasillo, y medio dormido, intenta esconderse mientras se acomoda los calzoncillos. Mucho hombre orquesta, pero ni siquiera sabe hacer dos cosas a la vez.
