Ella habla por los codos. Otros lo consideran un defecto, pero para él resulta encantador. Sobre todo cuando la primavera trae consigo las mangas cortas y su voz se escucha más nítida y cantarina que nunca. Es escucharla, y perder la cabeza. Pero no le importa. Cuando ella se va, con los codos roncos de tanto hablar, busca su cabeza por toda la casa. A veces la ha dejado en un lugar visible: un estante, la mesa del televisor o el sofá.  Pero otras, le lleva horas descubrir que la ha apoyado en la almohada y se ha quedado dormida. Cuando al fin consigue despertarla y recolocársela sobre los hombros, ya es de día. Apaga las luces y se va. No importa a dónde, pero es que apagar las luces le provoca una necesidad irresistible de irse.

Mientras tanto ella, la de los codos parlantes, intenta llegar a su pueblo pero cada vez que se acerca a él, se queda dormida y se pasa tres. Hacia el este, hacia el oeste… Lo peor es cuando se los pasa hacia el norte. De inmediato lo pierde. Y cuando pierde el norte se cae del mapa por el mar Ártico. Nada contra corriente intentando alcanzar la orilla, donde él, el de la cabeza recolocada sobre los hombros, arma castillos de arena mientras la espera y desespera, solo un poco. Porque sabe que llegará, y sonriendo le tirará los galgos. Los lánguidos canes algo asustados por haber sido arrojados por el aire, llegarán como caídos del cielo aplastando sus castillos de arena. Él no se dará cuenta, porque al verla, el corazón le dará un vuelco. Y con él todo el cuerpo, por lo que haciendo el pino, la colmará de besos.

Ella, con los besos saliéndole por las orejas, por la nariz y por las puntas de los dedos, decidirá que ya no se quiere marchar. Se quedará clavada en el suelo, y él, cruzando el puente de su pino, le empinará los codos para escucharla decir por fin que sí.

 

Escrito para los Viernes Creativos donde la propuesta era la siguiente:

«Os propongo que juguéis con la frase hecha de vuestra elección, con su literalidad y las imágenes que sugiere, y creéis algo distinto. Retorced las palabras y aprovechad el jugo que suelten.»

captura pelotas