Tenía que deshacerse de esa manía de buscarlo todo en Google. Las cosas se le estaban yendo de las manos. Si buscaba canciones de amor, se enamoraba del primer tonto que se le cruzaba. El tonto estaba en su sofá y ella buscaba información sobre embarazos. Al día siguiente, se hacía el test y ahí estaba su bebé en camino. Entonces indagaba acerca de estimulación temprana, y su hijo, empezaba ese mismo día la escuela primaria. Inevitable investigar sobre enfermedades infantiles. Resultado: el niño padecía varicela, resfriado y otitis a la vez.
Cuando llegó del cole diciendo que tenía que llevar imágenes de Halloween, ella escribió “hallow” con dedos trémulos en la barra del buscador. No pudo terminar la palabra.
