Para V.F. , que sabe por qué
Desanudo tu corbata roja.
La seda desliza atardeceres no compartidos,
otoños vividos de prisa,
abriles en septiembres.
Y tu mirada vuelve a ser de mar,
y las líneas paralelas
(sin que sirva de precedente)
se cruzan antes de alcanzar el horizonte.
Construyo un castillo
con la arena de nuestros zapatos
revueltos junto a la cama.
Y quisiera estar descalza por siempre
para deslizarme sonámbula
hasta la orilla de tu espalda
cada noche.
Como si el verano
y la pasión aún
pudieran perdonarnos.
Escribo nuestros nombres de entonces
sobre la arena húmeda
para que una ola silenciosa
los entremezcle
y devuelva estos que tenemos ahora,
tantos años después,
mientras seguimos siendo aquellos
– y por suerte –
somos otros ya.
