Casi infiel

Seguimos en todos los lugares de los que nos hemos ido, al menos por unos minutos. Nadie lo nota, decía él. Pero te aseguro que es así. Por eso, cuando yo llegaba a su casa, inmediatamente después de que su mujer saliera, me recibía como si fuera una vendedora de…

Tres almas

Cuando cada noche él se deslizaba en mi cama sin pronunciar palabra, y sin contemplaciones me sometía a sus deseos, yo lo dejaba hacer, mientras huía al jardín a esperar a que terminara y se fuera a dormir la borrachera a su propio cuarto. En el jardín, solía encontrarme con…

Obsesiones

Los fantasmas de historias son muy persistentes. No se conforman con que los estrujes en una hoja arrugada y los arrojes a la papelera. Tampoco es suficiente con reducirlos a cenizas con el mechero ese que tienes en el primer cajón aunque te has prometido dejar de fumar. No temen…

Única respuesta válida

Las preguntas del examen parecen escogidas adrede para suspender a gran parte de la clase. Yo la observo ir y venir entre las mesas con ese andar torpe y no soy capaz de odiarla. De las veinte preguntas, podré con suerte, contestar tres. Y no es que no preste atención…

Trampantojo

Fue verte y se me hizo agua la boca. Labios de fresa, pómulos de manzana, ojos de aguacate. Eras dulce, eras salada. Solo pensaba en pasar mi lengua por cada una de tus dimensiones. Probar tus texturas, el crujiente de tu cabello rizado, él toque ácido que albergabas debajo de…

Pompas

A veces me salen al encuentro dos niños disfrazados y sé que uno de ellos soy yo, pero no consigo determinar cuál. Si lo intento, me empieza a doler de cabeza y la imagen estalla como si hubiera estado flotando dentro de una pompa de jabón. Me salpica apenas el…

Recursos

A falta de zapatito de cristal, Amanda le prueba su frasco de vidrio a cada uno de sus pretendientes. Eso lo hace siempre después de probarlos en la cama, claro. Que la magia y la fantasía están muy bien, pero no se vive de ellas. Espera a que se queden…

Perdida

Que siguiera andando, me dijiste. Que el camino me llevaría al pueblo. Y que allí podría pedir ayuda. Fue una decisión difícil. Dejarte sola, a merced de una jauría de lobos que se disputaban la primera fila junto al tronco de tu árbol, no me parecía buena idea. Pero insististe….

Rojinegro

Nunca me atreví a pedirte que nos fotografiáramos juntas. Temía que te negaras. Que vieras en mi deseo de conservar un recuerdo compartido, algún oscuro complot, mi intención de tener un arma cargada con la que poder amenazarte si las cosas se torcían después. Y yo respetaba tus miedos. Respetaba…

Compañeras

Nos esposaban a la compañera de pupitre. Así evitaban que las más díscolas tuviéramos comportamientos inadecuados. En cada pareja, había una sediciosa y una modosita, auténtico orgullo de su familia. Mi compañera de dupla se llamaba Martina, y nunca durante todos los años que compartimos, conseguí convencerla de que necesitaba…

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