Oídos sordos

Irán a comprarse un vestido nuevo, unas alas de mariposa, un disfraz de princesa, un juego para armar collares y pulseras, maquillajes de colores, y pinturas para las uñas. Con eso sueña cuando está despierto, mientras se ata los cordones y mira con envidia la falda de su hermana. Cuando observa a mamá poniéndose rímel en las pestañas,  y ella hace que se sonroje al descubrirlo a través del espejo. Con eso sueña, cuando los testarudos reyes vuelven a traerle un balón y la equipación completa del Real Madrid, sin enterarse de que él les ha pedido un traje de bailaora y un abanico. Grande. Rojo.

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