Instrucciones para construir un atrapacuentos

Se toma una hoja blanca con renglones barrotes, y una puerta en el margen superior. La disposición de los barrotes resulta adecuada si no se quiere advertir de la maniobra al cuento en cuestión.

Se desgranan unas letras a modo de migajas, desordenadamente. Es importante no mantener un patrón, ni un diseño estructurado.

Se silban melodías inexactas apoyando los labios en un doblez aleatorio del papel.

Se invocan pensamientos absurdos, imágenes fuera de lugar, soles revueltos con cuchara, pájaros en una jaula sin rejas, árboles de raíces invertidas.

La clave de un buen atrapacuentos radica más en su utilidad que en su diseño. Por eso, a la hora de ensamblar el aparato, todo vale. Imanes para atraer ideas metálicas, pegamento de secado instantáneo, lombrices enroscadas, suelos falsos que no puedan ser advertidos a la distancia, y hasta anuncios encabezados con el vocablo recompensaré.

Se ha sabido de cuentos que se han dejado atrapar con el truco simple de un terrón de azúcar en la mano, o con la promesa de una buena siesta después de mucho andar sin sentido.

Pero también los hay de aquellos que se trepan a la rama más alta y cantan sus mejores melodías sin siquiera mirar hacia abajo.

Aquellos que no prestan atención al mejor atrapacuentos que se pueda construir, y permanecen durante largos períodos rondando el comedero, atravesando la arbitrariedad de los sueños, haciéndose ver apenas para salir volando en dirección al sol, y encandilar a quien pretenda descubrir su escondite.

En esos casos, se recomienda alternar la construcción de atrapacuentos, con paciencia. Darle celos al rebelde escribiendo un cuento dócil, que se deslice sin objeciones entre los barrotes; y en el momento más inesperado, girar la cabeza de golpe.

Seguramente estará allí, mirando curioso sobre el hombro, el devenir de otra historia. Y será el momento de enlazar su cuello, tenderlo de espaldas y hacerle cosquillas, o maniatarlo, o sacudirlo en el balcón sosteniéndolo firmemente.

Después, sólo es cuestión de saberle mostrar una cinta que romper al final de la hoja. Una meta inexcusable a la cual más tarde o más temprano necesite llegar, para rasgarla con los brazos en alto, y echarse a descansar en un terreno en el cual, ya se hará inalcanzablemente ajeno, otra vez.

2 thoughts on “Instrucciones para construir un atrapacuentos”

  1. Lola Caos dice:

    Es ingenioso… hermoso!

    1. pcollazo dice:

      ¡Muchas gracias, Lola por tu comentario y tu apoyo!

Tus comentarios ayudarán a muchas palabras a ponerse de pie

A %d blogueros les gusta esto: