De noche

Papá, ¿tú no tienes frío? decía cada noche Clara, toda ojos, atisbando en la oscuridad. Él la abrazaba hasta que se quedaba dormida y nunca le confesaba que sí tenía frío. A pesar de que la humedad del suelo se le colaba en los huesos a través de los cartones….

Cómplices

Mucho me temo que vienen a rescatarme. Dirán que me estás consumiendo, que acabarás conmigo. Tú no escuches. La jeringuilla en equilibrio en el borde del lavabo no responde, pero tiembla cuando los golpes en la puerta trabada arrecian. Juan, ¡ábrenos!. Te ayudaremos… Estira la goma, un extremo en la…

Infinitos

Y nunca le recordaba lo que no se debía contar: las estrellas, las pecas, los granos de arena, los días vividos, las olas del mar, las gotas de lluvia, los briznas de hierba, las canas,  las hojas del otoño, las vueltas que da la peonza antes de caer… Él era…

Errores

Y nunca le recordaba lo que no se debía contar. Ni le reprochaba si se le escapaba una palabra  prohibida. Sólo la miraba serio. Y después, a solas, le recordaba el desliz y le imponía un castigo proporcional. Ella le agradecía que no lo hiciera delante de su madre, o de…

Volando

Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor con gesto adusto y resignado, Alicia dio un pequeño salto y despegó del suelo. El asfalto oscuro y mojado ya no enfriaba sus zapatillas rotas ni penetraba en su pequeño cuerpo aterido. Si la mano firme de su padre no hubiera sostenido…

Castigo

Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor, Juan permaneció en silencio. Rafael se volvió y con una sola mirada supo qué estaba pensando Juan. – Sí, en mi caso eran revistas, pero mi padre también me obligó a deshacerme de ellas – Pero, papá… – ¿Sabes lo que hice…

Desecho

Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor, Pablo apretó los ojos con fuerza. –Ven aquí, chaval – pronunció el hombre con voz tranquila. Pablo se acercó lo justo como para empezar a caminar a su lado. Las piernas le temblaron cuando su padre depositó una mano sobre su espalda,…

Progresa adecuadamente

Sí, papá, pero, ¿y esa?, insistes con un vuelo de flequillo sobre las cejas. Esa no, esa otro día, Joaquín. No estamos preparados para esa, me justifico en silencio, mientras tú, brazos cruzados y boca fruncida me miras con reproche. Sé que María la dejó allí adrede, para ti, para…

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