Paraíso

Las mañanas, si no llueve sobre la isla, son angustiantes. Vigilo con temor el cielo. Si una avioneta nos sobrevolara, podría localizarnos. Ella, en cambio, lo mira esperanzada.  A diario le ayudo a reescribir la palabra SOS con hojas de palmera sobre la arena, pero en cuanto se distrae, me…

Danza húngara número cinco

Durante los bombardeos Don Pedro tocaba el acordeón. Tiempo después supe que la melodía alegre y cautivadora que ejecutaba era la Danza húngara número cinco de Brahms. Don Pedro era vecino del barrio aunque nadie sabía muy bien dónde vivía. Aparecía cuando las sirenas alertaban del peligro y corríamos a…

Federico

Por qué demonios sus dueños los han abandonado en ese inhóspito lugar, se preguntarían si fueran capaces de hablar. Pero no lo son. Los han dejado amordazados. Atados de pies y manos y con vendas sobre los ojos.  Y no hay mordaza más irrefutable que la muerte. En una fosa…

Elección obvia

— ¿Me matarás? —Juguémoslo a Piedra, Papel o Tijera —concedió el escritor. Debí suponerlo, pensó el personaje cuando su propia piedra envuelta en papel lo aplastó.  

Respuestas correctas a preguntas incorrectas

Como un enjambre después de recibir la pedrada de un niño, mi cabeza está vacía. Y yo, que pretendía conquistarte con un examen brillante. Paseas entre las mesas con tu andar desmadejado. El tacón de tu zapato izquierdo sigue estando flojo, y otra vez te has olvidado el paraguas. Te…

Diosa

Mi madre es como esas diosas hindúes de seis brazos.  Puede acarrear una montaña de toallas, el bolso con los pañales de Anita, el agua, la merienda, dos esterillas, una silla plegable, cubos, palitas, dos balones, las chanclas de todos, la sombrilla…  Con sus seis manos nos embadurna de protector…

Población no activa

Teníamos que ser prácticos. Dejarlo en su mecedora, considerando que ocupa gran parte de la sala, y que tampoco lo haría sentir mejor, no tenía sentido. Una vez que el funcionario firmó el papel que certificaba que el abuelo estaba vivo y se fue, apartamos el plato de lentejas que…

Veinte poemas

Tú no sabes leer poesía, yo no sé escribirla: el amor estaba servido. Nos aferramos a la coincidencia como a un beso ardiendo. Yo fingí ignorar tu biblioteca plagada de versos. Tú simulaste no advertir las sinalefas e hipérboles asomando al bolsillo de mi paladar. Tú no sabes leer poesía,…

Perseidas

Ordenó sin pestañear que no pestañeara. —Eso es imposible, papá. Tarde o temprano, se nos cerrarán los ojos —dije mientras los abría mucho para seguirle el juego. Estábamos mirando las estrellas recostados en el prado de la casa del pueblo. Era verano. —Si los mantenemos abiertos, este momento durará para…

Baltasar

Era lo único que podíamos hacer por él, dadas las circunstancias. Como todos los años, insistía en que quería conocer mundo. Pero no tenía papeles y no era factible que consiguiera sobrevivir vendiendo incienso. Llegado el 7 de enero, lo envolvimos con sumo cuidado en su papel burbuja, y lo…

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