Castigo

Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor, Juan permaneció en silencio. Rafael se volvió y con una sola mirada supo qué estaba pensando Juan.
– Sí, en mi caso eran revistas, pero mi padre también me obligó a deshacerme de ellas
– Pero, papá…
– ¿Sabes lo que hice entonces? – preguntó echando una mirada furtiva a su esposa en el balcón – Regresé más tarde, antes de que pasara el camión…
Aquella noche, la calle se llenó de spam, de archivos no deseados, de publicidades, de virus desactivados. Fue necesario ensuciarse hasta los codos, pero justo a tiempo, Juan dio con sus whatsapps prohibidos y cuidadosamente, los recuperó.

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