A medida

– ¿Lotería, herencia inesperada, crucero por la costa de México?…. ¿qué eliges? – dice acariciando la bola de cristal.

– ¿Elegir? Dígame usted qué pasara. ¿No es adivina? – contesto.

– Venga, bonita. Decídete rápido o te cobraré doble.

– Herencia  – susurro para arrepentirme de inmediato.

Tarde.  Cuando regreso a casa, mi padre ha muerto.

Tus comentarios ayudarán a muchas palabras a ponerse de pie

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